viernes, 7 de diciembre de 2012

Joseph Stiglitz: Estados Unidos espera en vano

Project Syndicate

NUEVA YORK – Después de una dura campaña electoral cuyo costo superó holgadamente los 2 mil millones de dólares, para muchos observadores los cambios en la política estadounidense no fueron tantos: Barack Obama aún es presidente, los republicanos todavía controlan la Cámara de Representantes y los demócratas mantienen su mayoría en el Senado. Estados Unidos enfrenta un «precipicio fiscal» –aumentos en los impuestos y recortes en el gasto automáticos a partir de principios de 2013, que muy probablemente llevarán a la economía a una recesión a menos que se logre un acuerdo bipartidario sobre una alternativa fiscal– ¿podría haber algo peor que una parálisis política ininterrumpida?
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Illustration by Matt Wuerker
De hecho, la elección tuvo varios efectos saludables –más allá de mostrar que el gasto corporativo desenfrenado no puede comprar una elección y que los cambios demográficos en EE. UU. pueden condenar al extremismo republicano. La campaña explícita de los republicanos en algunos estados para privar del derecho al voto a ciertas personas –como en Pensilvania, donde intentaron dificultar que los afroamericanos y latinos se registrasen para votar– resultó contraproducente: quienes vieron sus derechos amenazados encontraron motivos para entrar en acción y ejercerlos. En Massachusetts, Elizabeth Warren, una profesora de derecho de Harvard e incansable defensora de reformas para proteger al ciudadano común de las prácticas abusivas de los bancos, ganó una banca en el Senado.