Rebelión.
Desde una posición “latinoamericanista”, Waldo Ansaldi y Verónica
Giordano recorren, nada menos, que los dos últimos siglos de historia
para armar el rompecabezas de los procesos de “construcción del orden”
en la región. Mediante una vasta artesanía bibliográfica, estos
investigadores de Universidad de Buenos Aires explican en el libro
América Latina. La construcción del orden (Ariel) las distintas
edificaciones del poder (que se muestra bajo un orden) por parte de las
clases dominantes criollas desde el ocaso del dominio colonial hasta
nuestros días. En esta entrevista, siempre desde la mirada de la
sociología histórica, Ansaldi y Giordano desarrollan cómo es que el
“orden”, tal como lo vivimos, no es algo dado, ni estático, sino el
“resultante de conflictos desplegados en tiempos y espacios diferentes”.
¿Cuál es la perspectiva que ustedes utilizan para graficar la conformación de los Estados nacionales latinoamericanos?
Ansaldi: La construcción de los Estados nacionales sólo la estudiamos
en la medida en que el Estado es la forma en la que se institucionaliza
el orden en las sociedades. El orden, a su vez, es la forma en que se
institucionaliza el poder. Al mismo tiempo, el Estado es un espacio en
el que se condensan las relaciones sociales conflictivas. Éste se
posiciona por encima del conflicto como una manera de enmascarar que es,
en realidad, un Estado de clase. En el proceso histórico
latinoamericano, las formas de aparecer del Estado han experimentado
metamorfosis muy notables. Es decir, entre el Estado oligárquico y el
mínimo hay puntos de coincidencia pero también de ruptura. Y no estamos
pensando sólo en los Estados populistas o de compromiso social, sino
también en los Estados desarrollistas, o bien, de aquél que actualmente
retorna a un primer plano, como ocurre con algunos gobiernos de la
región de la última década. El libro es una reflexión del largo proceso
histórico que la región ha vivido en los últimos doscientos años, aun
cuando el trabajo tenga una ligera incursión en los antecedentes del
período colonial, que nos pareció interesante.
¿Qué significó la ruptura del nexo colonial para la construcción del poder por parte de las clases dominantes criollas?
A: La ruptura del nexo colonial se propició por la convergencia de dos
elementos. Por un lado, una dialéctica interna que venía cuestionando el
poder colonial y, por otro, una aceleración del proceso provocada por
la invasión napoleónica a la península ibérica. Este proceso fue como
una granada que explotó en distintas direcciones, algunas de las cuales
tendían a introducir reformas moderadas, más que transformaciones
radicales. Una vez derrotadas las fuerzas radicales, que planteaban una
transformación profunda de las estructuras hasta entonces coloniales,
tenemos la historia que tenemos. Digo, sobre todo con la derrota del
modelo planteado por Moreno, Monteagudo, Castelli, Belgrano o Artigas.
Para los pueblos originarios, incluso para buena parte de los criollos
llamados mestizos o de los mestizos llamados criollos, significó, en
muchos casos, una situación aun peor de la que vivieron en el período
colonial. En épocas del Bicentenario, nuestro trabajo recupera una
expresión de Immanuel Wallerstein, de que el pasado no es lo que fue,
sino lo que es porque se reconstruye desde las preguntas del presente.